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lunes, 15 de septiembre de 2014

La Esperanza de la Cruz

Palabras del Papa Francisco el 14 de septiembre, día de la Exaltación de la
Cristo de Javier, Navarra.
Santa Cruz
:

"Alguna persona no cristiana podría preguntarnos: ¿por qué ‘exaltar’ la cruz? Podemos responder que nosotros no exaltamos una cruz cualquiera, o todas las cruces. Exaltamos la Cruz de Jesús, porque en ella se ha revelado al máximo el amor de Dios por la humanidad”. 

Es esto lo que nos recuerda el Evangelio de Juan en la liturgia del día: ‘Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo Unigénito’. El Padre ha ‘dado’ al Hijo para salvarnos, y esto ha comportado la muerte de Jesús, y la muerte en la cruz. ¿Por qué? ¿Por qué ha sido necesaria la Cruz?”. 

Francisco respondió que fue “a causa de la gravedad del mal que nos tenía esclavos. La Cruz de Jesús expresa ambas cosas: toda la fuerza negativa del mal, y toda la mansa omnipotencia de la misericordia de Dios”. 

Aurél Náray, (1883-1948): Jesús en la cruz.

La Cruz parece decretar el fracaso de Jesús, pero en realidad, marca su victoria. En el Calvario, los que se burlaban de Él le decían: ‘Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz’. Pero era verdad lo contrario: precisamente porque era el Hijo de Dios Jesús estaba allí, en la cruz, fiel hasta el fin al designio del amor del Padre”. 

Y precisamente por esto Dios ha ‘exaltado’ a Jesús, confiriéndole una realeza universal”. 

El Santo Padre señaló que “cuando dirigimos la mirada a la Cruz donde Jesús ha sido clavado contemplamos el signo del amor, del amor infinito de Dios por cada uno de nosotros y la raíz de nuestra salvación. De aquella Cruz brota la misericordia del Padre que abraza al mundo entero”. 

William-Adolphe Bouguereau.

Por medio de la Cruz de Cristo el maligno ha sido vencido, la muerte es derrotada, se nos ha dado la vida y se nos ha devuelto la esperanza. ¡Eh! Esto es importante. Por medio de la Cruz de Cristo se nos ha devuelto la esperanza”. 

“¡La Cruz de Jesús es nuestra única y verdadera esperanza! He aquí porqué la Iglesia ‘exalta’ la Santa Cruz, y he aquí porqué nosotros, los cristianos, bendecimos con el signo de la Cruz”. 

El Papa subrayó que “nosotros no exaltamos las cruces, sino ‘la’ Cruz gloriosa de Jesús, signo del amor inmenso de Dios. Signo de nuestra salvación, y camino hacia la Resurrección. Y ésta es nuestra esperanza”

Francesco Conti: Crucifixión, 1709.

El Santo Padre pidió además que “mientras contemplamos y celebramos la Santa Cruz, pensemos con conmoción en tantos hermanos y hermanas nuestros que son perseguidos y asesinados a causa de su fidelidad a Cristo. Esto sucede especialmente allí donde la libertad religiosa no está aún garantizada o plenamente realizada”. 

“También sucede en países y ambientes que en principio tutelan la libertad y los derechos humanos, pero donde, concretamente, los creyentes y, de modo especial los cristianos, encuentran limitaciones y discriminaciones”. Por eso, continuó el Papa, “hoy los recordamos y rezamos de modo especial por ellos”. 

Vicente López Portaña: Dolorosa, 1826.

“En el Calvario, a los pies de la cruz, estaba la Virgen María. Es la Virgen Dolorosa, que mañana celebraremos en la liturgia. A Ella encomiendo el presente y el futuro de la Iglesia, para que todos sepamos descubrir y acoger siempre el mensaje de amor y de salvación de la Cruz de Jesús”. 


domingo, 15 de septiembre de 2013

La dulzura de María

Hoy, 15 de septiembre, la Iglesia celebra Nuestra Señora de los Dolores. Traigo aquí unas palabras del Papa Francisco pronunciadas en Santa Marta el 12 de septiembre de 2013, recogidas por la agencia Zenit

Master of the Half Lengths: Los siete dolores de la Virgen. Museo Nacional de Arte de Cataluña.

La humanidad sufriente" de Jesús y la "dulzura" de María. Estos son los dos "polos" que el cristiano debe observar para vivir lo que pide el Evangelio

El Evangelio es exigente, le pide "cosas fuertes" a un cristiano: la capacidad de perdonar, la magnanimidad, el amor a los enemigos... Sólo hay una manera de ser capaz de ponerlo en práctica: "meditar en la Pasión, la humanidad de Jesús” e imitar el comportamiento de su Madre.
 
"Necesitamos hoy de la dulzura de la Virgen para entender estas cosas que Jesús nos pide, ¿verdad? Debido a que esta son cosas no fáciles de vivir.

Amen a sus enemigos, hagan el bien, presten sin esperar nada... Si alguien te pega en una mejilla, preséntale también la otra, a quien toma tu manto no le niegues la túnica... Son cosas fuertes, ¿no? Pero todo esto, a su manera, fue experimentado por la Virgen María: es la gracia de la mansedumbre, la gracia de la apacibilidad".

Incluso san Pablo, en su Carta a los Colosenses de la liturgia del día, invita a los
Nuestra Señora de la Angustias.
cristianos a revestirse de "sentimientos de ternura, de bondad, de humildad, de mansedumbre"
, de tolerancia y perdón mutuo. Y aquí, comentó el papa Francisco, "nuestra pregunta brota de inmediato: pero, ¿cómo puedo hacer esto?, ¿cómo me preparo para hacerlo?, ¿qué debo estudiar para hacer esto?". La respuesta, dijo el papa, "es clara":"Nosotros, con nuestro esfuerzo, no podemos hacerlo. Solamente una gracia puede hacerlo en nosotros". Y esta gracia, agregó, pasa a través de un camino preciso:
"Piensa sólo en Jesús, si nuestro corazón, si nuestra mente está con Jesús -el ganador, aquel que ha vencido a la muerte, el pecado, al diablo, a todo- podremos hacer esto que el mismo Jesús nos pide y que nos lo pide el apóstol Pablo: la mansedumbre, la humildad, la bondad, la ternura, la dulzura, la magnanimidad. Si no miramos a Jesús, si no estamos con Jesús no podemos hacer esto. Es una gracia, es la gracia que proviene de la contemplación de Jesús".

En particular, dijo el santo padre, hay un aspecto particular de la vida de Jesús a la que debe dirigirse la contemplación del cristiano: su Pasión, su "humanidad sufriente" Y surayó: "Es así que a partir de la contemplación de Jesús, de nuestra vida escondida con Jesús en Dios, que podemos llevar adelante estas actitudes, estas virtudes que el Señor nos pide. No hay otra manera".

Para perdonar, contempla el sufrimiento de Jesús. Para no odiar a tu prójimo contempla el sufrimiento de Jesús. Para no hablar mal contra el vecino, contempla el sufrimiento de Jesús.